martes, 27 de mayo de 2014

Cerebro imperfecto y empatía

"El cerebro humano forma parte de un diseño evolutivo que, pese a ser bastante bueno, no es perfecto.

"Si queremos entender los sentimientos de los demás, debemos antes entender los nuestros», dice Tania Singer, directora del departamento de neurociencia social del Instituto Max Planck de Leipzig, que se ha especializado en el estudio de la empatía y la autoconciencia de los alexitímicos, es decir, de las personas que tienen grandes dificultades para entender y verbalizar sus propios sentimientos

"(...) la escasez de recursos /afecta la empatía/. Y es que la necesidad de competir por los recursos, cuando estos son insuficientes, puede llegar, en ocasiones, a sofocar la preocupación empática, pues la competición (ya sea por alimento, pareja, poder… o por una cita con el médico) forma parte, en casi todos los grupos sociales, de la vida" (D.Goleman)

En la vida moderna estamos constantemente jaloneados por la fuerza a la que le debemos invertir recursos (físicos, emocionales, etc) para obtener nuestro soporte diario (comida, dinero, energía) y la fuerza que nos jala hacia la empatía, colaboración, camaradería. Ambas no necesariamente van en la misma dirección. 

De ahí la importancia de conocer, comprender y aplicar conceptos y herramientas que nos ayuden (y le ayuden al cerebro) a resolver dia a dia este jaloneo de la vida moderna.

viernes, 23 de mayo de 2014

El valor del error




No tires tus errores a la basura, ni mucho menos busques culpables: mejor aprovecha ese fragmento de información que has obtenido. Los errores son información valiosísima si la sabes aprovechar.

"Quien ha cometido errores plenamente, aunque nunca el mismo error más de una vez, es una persona mucho más confiable a quien nunca ha cometido ninguno" (Nassim Taleb)

Nuestra cultura escolar y laboral castiga severamente a quien comete errores. Tremendo ERROR. Son fuente de enorme valor por la información que contienen.

La cuestión con los errores es que una vez cometido, debemos usarlos como un sistema de retroalimentación que nos proporcione información para rediseñar la siguiente acción que vamos a emprender.

Un ejemplo famoso: después de 6000 “errores” que cometió, el inventor Tomas Alva Edison por fin llegó a la bombilla incandescente.