jueves, 19 de mayo de 2011

ESTAS COMO PEZ EN EL AGUA?



Hoy comenté por la mañana con uno de mis hijos que sin el Internet no hubiera podido saber de la existencia de autores y conferencistas que nos pueden aportar mucho para mejorar nuestras vidas.

Efectivamente, llegué a Ken Robinson a través de una Conferencia en la popular página de TED que le pide a los participantes que en 15 minutos desarrollen sus principales ideas. Cosa que logran de maravilla.

Ken habló de cómo las escuelas matan la creatividad. Más delante vi una entrevista mucho más amplia en la página REDES con Eduardo Punset, uno de los principales divulgadores de la ciencia del mundo y en donde Ken refiere a los condicionamientos que pesan como losas sobre la creatividad de los individuos.







En esta entrevista refiere a su libro El Elemento. Lo compré rápidamente dado el interés que me despertaron sus conferencias. El libro detalla sus ideas y pone numerosos ejemplos de cómo las personas pueden encontrar su Elemento. El Elemento en pocas palabras es estar "como pez en el agua", en lo nuestro, en lo que realmente amamos realizar desde lo más profundo de nuestro ser; no es por lo que nos pagan y tenemos qué hacer, no es aquello que nos divierte, no es lo que los demás creen que debemos hacer (incluidos maestros y padres o amigos): es aquello en donde nuestras aptitudes personales e inclinaciones naturales nos permiten tener contacto con nuestro sentido de identidad y de bienestar. Se unen capacidad, vocación y actitud. 

Es fácil saber si estamos como peces en el agua: ¿nos agota aunque sean 15 minutos de trabajo o nos da energía aunque estemos 10 hrs trabajando en ello?. Decimos gracias a Dios es viernes, o qué bueno que ya es hora de irme, o por el contrario, nos levantamos y acostamos de buen ánimo porque sentimos que valió la pena, que nos dio energía, que nos revitalizó?

Da ejemplos fascinantes y a veces, realmente estremecedores, desde atletas, pintores, escultores, profesores, escritores, cientificos, estilistas, cocineros, billaristas, entrenadores, escaladores, fotógrafos, músicos. Personas con discapacidad, algunas veces severa, o personas sin discapacidad. Personas jóvenes o personas de más de 70 años. Personas que viven de lo que les gusta hacer o personas que lo tienen que buscar como complemento.

Describe tres tipos de barreras que nos limitan, impiden o inhiben para encontrar nuestro Elemento:
  • Las individuales. Fundamentalmente el miedo, el miedo a equivocarnos.
  • Las sociales. Fundamentalmente el qué dirán. Y sobre todo, el síndrome del pensamiento grupal.
  • Las culturales, fundamentalmente los valores y creencias que nos permiten o nos impiden ciertos pensamientos y comportamientos.
Todos los ejemplos que describe con lujo de detalle narran de cómo descubrieron como una epifanía su Elemento, y una vez logrado esto, llegaron internamente al cenit de su desarrollo personal y casi siempre, al cenit de su aporte a los demás.

El libro empieza con una historia maravillosa y con la que cada vez que me acuerdo me hace reir:

Una maestra de primaria observó que al fondo del salón había una niña de seis años que durante 20 minutos estaba muy absorta en lo que estaba haciendo, dibujando algo. A la maestra aquello le pareció fascinante, más si la niña solía no prestar mucha atención a los asuntos cotidianos del aula. Se le acercó y le preguntó que que estaba dibujando. La niña sin levantar la vista le dijo: "Estoy dibujando a Dios". Sorprendida, la maestra le dijo: "Pero nadie sabe cómo es Dios". 

La niña sin titubear dijo: "enseguida lo sabrán".

El Elemento. Ken Robinson, ed.Grijalbo. 400 pags. Costo (risible): $209.00

jueves, 5 de mayo de 2011

LA DESIGUALDAD ECONOMICA EN MEXICO

LA POBREZA

POR LA IMPORTANCIA QUE TIENE REPRODUZCO EL TEXTO QUE PODRAS ENCONTRAR EN CNNEXPANSION.

Por: Isabel Mayoral Jiménez

CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión.com) — La brecha del ingreso entre los mexicanos más ricos y los más pobres se ensancha, no obstante la recuperación de la economía de México en 2010 -de 5.5%- y las expectativas favorables que se tienen para este año, de un crecimiento de 4.3%.
El mexicano más pobre llega a percibir hasta 27 veces menor ingreso que el más rico, en promedio; situación que también se presenta en Chile, según datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

Si bien entre los países miembros de este organismo, el ingreso promedio del 10% más rico de la población es alrededor de nueve veces el del 10% más pobre, esta proporción es mucho más baja en naciones nórdicas y muchas europeas, pero se eleva a 14 veces a 1 en Israel, Turquía y EU, y a un nivel alto de 27 a 1 en Chile y México.

Aunque el tamaño de la economía mexicana la ubica en el sitio 14 en el ámbito mundial, en los últimos 30 años el crecimiento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) por persona de México ha sido de solamente 0.67% anual.

De hecho, la recesión económica de 2009 y la falta de impulso de la economía propiciaron que en 2010 el PIB per cápita del país dejara de ser el más importante de América Latina, al colocarse en 9,265 dólares, con lo que fue superado por Brasil, cuyo PIB per cápita se colocó en 10,814 dólares.

Un nuevo informe del Centro de Servicios Financieros de Deloitte sugiere que la riqueza total  de los hogares millonarios podría más que duplicarse en la próxima década en 25 de las economías más importantes -entre las que incluye a México-, pasando de un estimado de 92 billones de dólares este año a 202 billones de dólares en 2020.

El informe contabiliza 170 millonarios en México, de los casi 38,000 a nivel mundial, con una fortuna de 0.36 billones de dólares, y se estima que para 2020 serán 615 nacionales con riqueza en conjunto de 1.12 billones de dólares.

La situación de equidad en México empeoró por la crisis económica de 2009, resalta José Luis de la Cruz, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México.

Pero además, tras la recuperación los mercados laborales en México no han sido capaces de generar el ingreso económico suficiente para que la población pueda tener un nivel de vida adecuado, afirma.

"Fundamentalmente en épocas de crisis estos problemas se exacerban, es decir, se vuelven mucho más fuertes que en otros países de la OCDE, en donde la distribución de la riqueza es más igualitaria y en donde funcionan esquemas de gasto público que aseguran que la gente cubra de manera adecuada sus requerimientos; en el caso de México, eso no está sucediendo".

La persistente desigualdad en nuestro país es notoria si se mide con la de los países miembros de la OCDE. De acuerdo con el indicador denominado 'coeficiente de Gini' para el caso mexicano se ubica en 0.45, el más alto de estas economías, mientras que en el nivel más bajo se ubica Suecia, ligeramente por debajo de 0.20.

El coeficiente de Gini es una medida estándar de la desigualdad de ingresos y es un número entre 0 y 1, en donde 0 corresponde a la perfecta igualdad -donde todos tienen ingresos idénticos-, y 1, que es cuando todo el ingreso va para sólo una persona.

México tiene dos problemas esenciales, agrega De la Cruz. El primero es un crecimiento económico débil, cuyo promedio en lo que va del sexenio del presidente Felipe Calderón apenas alcanza 1% y el crecimiento económico en los dos últimos años ha sido hasta negativo.

"El primer desafío para México es crecer, pero esto viene acompañado de la necesidad de que la riqueza generada realmente se distribuya entre la población, y eso solo se logra a través de un mercado laboral que pague bien y en donde se tengan remuneraciones y prestaciones adecuadas, lo cual México no lo tiene".

Pero tampoco tiene otras salvaguardas que sí existen en otros países de la OCDE, como por ejemplo el seguro de desempleo, comenta el académico. "En épocas de crisis, el hecho de que la gente tenga un seguro contra el desempleo le permite, de alguna manera, que sus ingresos no se vean mermados de manera tan grande, y el hecho de tener este seguro le permite contar con un ahorro y no tener que utilizarlos ante la pérdida de su fuente de trabajo".

Sin embargo, en México los niveles de ahorro son más bajos y no hay ninguna red social de protección ante el desempleo y "me parece que eso es lo que se proyecta de manera inmediata en épocas de crisis y hace que la distribución del ingreso empeore, que se vean mermados los ingresos y que exista un aumento de la pobreza relevante ante cualquier evento que frene a la economía".

El estudio de la OCDE destaca que, si bien las políticas de beneficio fiscal en el pasado han compensado algunos de los grandes incrementos en la inequidad del mercado de ingresos, éstas parecen haber sido menos efectivas en lograrlo en los pasados 10 a 15 años.

Hasta mediados de los 90, los sistemas de beneficio fiscal en muchos países de la OCDE compensaron más de la mitad del alza en la desigualdad del mercado de ingresos. Sin embargo, desde entonces, aunque la inequidad en el mercado de ingresos continuó creciendo, el efecto estabilizador de los impuestos y beneficios sobre la desigualdad en el ingreso familiar ha bajado mayormente. En algunos países, los impuestos y beneficios se volvieron menos redistributivos durante la década pasada.