sábado, 26 de marzo de 2011

LA GEOPOLITICA DE LAS EMOCIONES





















En días recientes estuve en Guadalajara; por ahí visitando una librería me encontré un libro con una tesis  muy provocativa: el mundo se está reconfigurando en base a los estados emocionales de sus habitantes. 

El libro de referencia es "LA GEOPOLITICA DE LAS EMOCIONES" y su autor, Dominique Moïsi, hijo de un exprisionero de Auschwitz, símbolo de la estupidez humana, se lo dedica a su padre con una frase maravillosa que sintetiza el propio libro: "Dedicado a la memoria de mi padre, Jules Moïsi, número 159721 en Auschwitz, quien sobrevivió al miedo agobiante y a la humillación para enseñarme la esperanza".

Efectivamente, el libro analiza tres estados emocionales básicos que definen a la cultura del miedo, la humillación y la esperanza. Y cada una de ellas, configura las capacidades, debilidades y fortalezaspara enfrentar el futuro.

Occidente en su opinión, está siendo dominado por la cultura del miedo. Miedo por la inseguridad, por el peligro inminente, por la falta de horizontes, por la pérdida de confianza, la pérdida de identidad, la inseguridad económica, el que va a pasar conmigo mañana? y mis hijos? y mi familia? y mi trabajo? 

La cultura de la humillación está arraigada en el mundo árabe- musulman. La humillación es impotencia, emoción que surge por el sentimiento de que ya no estamos en control de nuestras vidas, como individuos o como pueblo. La humillación alcanza su más alto nivel cuando estamos convencidos de que el Otro se ha inmiscuido en nuestra vidas privadas y nos ha hecho totalmente dependientes de él. Esta emoción predomina en el mundo árabe- islámico con pequeñas porciones geográficas como excepción. La humillación ante la pérdida de cualquier horizonte positivo conlleva la sed de venganza.

La cultura de la esperanza parece estar en Asia. La esperanza es confianza. La esperanza es la confianza en nuestra propia capacidad de interactuar positivamente con el mundo. Hoy parece que sobretodo China e India llevan este rol en el mundo.

El autor no niega que hay riesgos en los reduccionismos y en las simplificaciones: decir que tales regiones geopolíticas se caracterizan por tal o cual emoción y que esto va reconfigurando su posición en el plano social, cultural y económico en el concierto mundial; sin embargo, a lo largo del libro va demostrando sus tesis, además de fascinantes ejemplos.

Sin duda alguna un libro polémico del papel de las emociones a la hora de tener o no tener energía social para empujar y transformar o para seguir teniendo una vida llena de mediocridades por todos lados.

En un ejercicio similiar fijémonos en nuestras plazas, escuelas, iglesias, mercados y además, en los contenidos de los medios de comunicación y donde se expresen nuestras emociones y tratemos de identificar cuál es la emoción dominante en nuestro País, y ahí, de acuerdo a este hilo de razonamiento, encontraremos pistas de nuestro futuro como Nación.

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