viernes, 26 de febrero de 2010

Cirque du Soleil

Maurits Montañez







Teatro MGM Grand
9:30 p.m.

El misterioso ambiente del teatro en penumbras iba revelando el impresionante escenario al ritmo creciente de la música. Elevado al frente del público, una plataforma de dieciocho metros de altura flotaba en medio de la nada y se inclinaba en un ángulo casi vertical, al tiempo que giraba 360° para mostrar la galera de un barco impulsado al unísono de los remos. Se trataba del regreso de los hijos gemelos del rey.

Reunida la familia real, la ocasión era celebrada por un elegante desfile lleno de música, danza y color. De pronto, la suave y delicada armonía del acordeón y flauta fue remplazada por un épico sonido que anunciaba la inminente llegada de un ataque. A lo lejos, cuatro enormes columnas aparecieron, y con las flechas de sus custodios –los mortales arqueros– el caos llegó. Cuando nadie lo esperaba, dos flechas atravesaron los corazones del pueblo: el rey y la reina fueron asesinados.

KÁ es la historia de dos jóvenes gemelos, un príncipe y una princesa, que habían sido separados en la infancia y que ahora ignoraban si el otro aún seguía vivo. Para superar el duelo de perder a su familia, y en última instancia lograr su reencuentro, tendrán que realizar un solitario y peligroso viaje de auto-descubrimiento que los encuentra con KÁ, el fuego con el poder dual de destruir e iluminar.


El Cirque du Soleil

El Cirque du Soleil es más que un circo. Fundado en Québec, Canadá, en 1984 por el ex artista callejero Guy Laliberté, el Cirque du Soleil es una compañía dedicada a más que solo entretener. El Cirque du Soleil diseña y escenifica historias que evocan sentimientos, pensamientos y emociones, que, con frecuencia, cambian la vida de las personas. Cuando alguien presencia un espectáculo del Cirque du Soleil, no vuelve a ser el mismo.

Las acrobacias y actos imposibles, los personajes y sus expresiones corporales, la música y los efectos especiales, los escenarios y las emotivas historias que en él se desarrollan, y todos los demás componentes cognoscitivos y sensoriales involucrados en los espectáculos del Cirque du Soleil, logran sumergirnos en fantásticos y asombrosos mundos que capturan nuestra imaginación, los más atrevidos de nuestros deseos, y los más profundos de nuestros recuerdos; mundos en donde es inevitable maravillarse y soñar, divertirse y reír, conmoverse y llorar.

En el Cirque du Soleil, todos –desde los directores creativos hasta el contador y los guardias de seguridad, pasando por los artistas y equipo de mantenimiento–, comprenden que su trabajo no es entretener, sino capturar y proyectar la esencia más pura de lo que significa ser humano. Eso es el Cirque du Soleil.

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