jueves, 30 de julio de 2009

UN EJEMPLAR EDUCADOR I


J. ABELARDO MEJÍA RODRÍGUEZ Y J. RUBÉN MONTAÑEZ SÁNCHEZ / I PARTE
Un ejemplar educador
"Tengo poco más de 60 años de estar intentando aprender ciencia y poco más de 50 tratando de enseñarla. En ese lapso fugaz han acontecido muchas cosas en el campo de la educación en ciencias, pero me han sucedido muchas cosas más a mí; algunas la he aprendido de las demás; otras se me han ocurrido a mí solito y otras más han ido surgiendo casi por sí mismas del trabajo duro con alumnos, con docentes y con investigadores…”.
J.M. Gutiérrez Vázquez.
A unas semanas de iniciado el ciclo escolar 1975-1976, el fotógrafo Carlos Blanco, amigo de una compañera de trabajo, se comunicó con nosotros, un grupo de jóvenes que nos iniciábamos como profesores echando a andar una escuela “experimental” en el pujante puerto de Lázaro Cárdenas, en la Costa michoacana, para proponernos que recibiéramos al equipo del Departamento de Investigaciones Educativas (DIE) del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, que estaba realizando talleres académicos con profesores de educación primaria, con el fin de trabajar las propuestas de materiales y métodos educativos que estaban dando forma la Reforma Educativa promovida por el gobierno de Luis Echeverría Alvarez.
Rápidamente nos pusimos en contacto con el supervisor escolar y los directivos de las otras escuelas primarias de la localidad, quienes, un tanto desconfiados porque la propuesta del taller no viniera de las autoridades educativas estatales, pero también con cierto interés por conocer las propuestas de académicos oriundos de la ciudad de México, finalmente aceptaron participar en el taller.

Encabezando al equipo del DIE se presentó el doctor Juan Manuel Gutiérrez Vázquez, un hombre maduro, de voz fuerte y firme, de larga melena y barba, camisa de manta, pantalón de mezclilla y huaraches. Hacía poco tiempo había fundado el DIE e iniciado la formación de un equipo de jóvenes investigadores, a quienes la Secretaría de Educación Pública encomendaron la elaboración de los libros de texto gratuito de ciencias naturales para la educación primaria. En dicho equipo participaban científicos (biólogos, físicos, químicos, astrónomos, entre otros), sociólogos, antropólogos, filósofos, psicólogos, pedagogos, fotógrafos, diseñadores gráficos y, destacadamente, profesores de educación primaria.

Varios de ellos se presentaron a conducir las actividades del taller. Un taller con variadas actividades que enfatizaban la necesidad de construir una perspectiva integrada en la enseñanza y aprendizaje de las ciencias naturales, de desarrollar metodologías activas con un amplio uso de actividades experimentales y de observación directa de la naturaleza, de aplicar estrategias colectivas en la organización del trabajo en el aula, y de favorecer el registro y la matematización de la realidad. Se mencionaron también dos de los problemas que se venían enfrentando en la aplicación de esta Reforma: uno de ellos, más bien de tipo cultural, era la resistencia de varias comunidades a abordar los temas de la evolución de la vida y del universo; el otro, la oposición de la derecha a los contenidos de educación sexual, que se presentaban de manera gradual a lo largo de la educación primaria.

Los profesores que asistieron al taller participaron con entusiasmo y no sin asombro al percibir la calidad de los conductores del mismo y el dominio que mostraron en el desarrollo de los temas. Todavía más se incremento su asombro cuando, al día siguiente, el doctor Juan Manuel Gutiérrez Vázquez aparecía en el noticiero de un canal de televisión con cobertura nacional, haciendo comentarios sobre grupos ultraderechistas del norte del país, quienes en un afán protagónico quemaron en una plaza pública los libros de texto gratuito de ciencias naturales, por atentar contra la moral y las buenas costumbres, al incorporar los temas de sexualidad referidos.

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